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Los Millennials y su visión del concepto de familia

Fernando Arenas Jiménez es docente universitario de Bucaramanga, a sus 26 años y titulado en dos carreras, manifiesta que casarse no está en sus planes, pues considera que aún está bastante joven y no está preparado para un compromiso serio.

Sus objetivos se enfocan en su desarrollo personal y profesional, así como en cumplir metas que, según  él,  pueden traer mayor provecho y felicidad a su vida. Sueña con viajar por el mundo y recientemente dedica gran parte de su tiempo a la creación de su empresa en servicios digitales. Para él, el matrimonio no es fundamental aunque no descarta la idea de llegar a vivir con alguien y compartir su vida más adelante.

Como Fernando, para muchos Millennials (nacidos entre 1980 y 2000) el matrimonio  no es algo que se considere fundamental. Temas como títulos universitarios, solvencia económica,  tranquilidad emocional y la posibilidad de viajar por el mundo se han convertido en  razones suficientes para que el matrimonio  haya pasado a un segundo plano dentro de los objetivos de vida.

Según un estudio realizado en los últimos  años por CNN, la importancia del matrimonio ha disminuido, esta generación podría tener los índices más bajos de matrimonio en comparación con otras, debido a que muchas personas sienten no tener la suficiente estabilidad financiera para llegar al altar. 

Actualmente y en la mayoría de los casos, compartir una relación de pareja para este segmento de la población es sinónimo de independencia, libertad y búsqueda de sueños personales. Ya es poco probable que se conciba la idea de unirse con otra persona en matrimonio y es precisamente la idea de autonomía e independencia la que está generando un cambio rotundo en el concepto tradicional de la vida en pareja y la formación de familia, como se lee en varios portales web.

“Las demandas individuales como el éxito laboral y profesional han aumentado y modificado el concepto de felicidad. El amor y la consecución de pareja se han vuelto más complejas, pero también hace las relaciones mucho más frágiles. Nuestros jóvenes muestran una tolerancia a la frustración bastante baja y esto a veces se confunde con la capacidad de lucha que se debe desarrollar en una relación de pareja”, explica la psicoterapeuta Yadira Mateus Esteban.

A diferencia de Fernando, Karol Lizeth García es una joven psicóloga y cuando se le pregunta sobre el mismo tema ella manifiesta que sí está dentro de sus planes el matrimonio. “Prefiero formalizar, parece anticuado pero creo en el amor a la antigua”.

Para Karol sí debe existir un compromiso, no por el sacramento religioso, sino porque debe convertirse en un gesto legal, para ella la unión es una representación de algo más simbólico. “Prefiero una celebración pequeña y familiar o  viajar en pareja y celebrarlo en otro lugar”.

Muchas parejas deciden no vivir juntas, otras deciden no tener hijos y para otras este tema sí está dentro de sus planes. Para algunas de ellas es válida la idea de casarse, otras le temen al matrimonio, otras, por el contrario, quieren vivir su vida al máximo o simplemente quieren recorrer el mundo.  Lo cierto es que en esta tendencia la razón del concepto de familia ha cambiado, dicen expertos sobre el tema.

“Los desafíos del matrimonio o cualquier vínculo que incluya amor deben basarse en el respeto, la tolerancia, pero también en el compromiso. Ninguna relación es fácil y el amor es el sentimiento más complejo de la vida, es allí donde se saca lo mejor de cada uno, pero también la vulnerabilidad, temores y debilidades”, agrega la psicoterapeuta.

Y aunque existen distintas decisiones sobre el tema, lo cierto es que los Millennials no consideran el matrimonio como un determinante de amor entre dos personas, en donde una boda, celebración, ritual o documento no determina la condición de pareja y han dado paso a nuevas formas de unión.

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