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Siempre en luna de miel

Siempre en luna de miel

Vivir en pareja implica quizá, la mayor experiencia para una persona, como quiera que es un vínculo que se inicia, en muchas ocasiones, sin haber adquirido la adecuada formación para ello.

Y es que desde pequeños es posible que nos hayan brindado la oportunidad de aprender los oficios y actividades de la casa como barrer, arreglar los muebles y cuidarlos, de pronto arreglar la cama y otros como organizar y direccionar un negocio o una empresa, organizar y dirigir grupos, pero sobre la vida en pareja no se habla o si se hace es de escaso contenido por los padres, educadores o quienes estén cerca a la persona que crece y se desarrolla.

Pareciera que la vida en pareja no tuviera significancia y se cree que las personas deben aprender por ‘ensayo y error’ como en la conducta inferior, siendo que la vida armonizada en pareja es el fundamento para perdurar a través de los años y desarrollarse en un verdadero concepto de familia.

¿Qué pasa?

No es raro encontrar personas, hombres y mujeres, que se la pasan dejando una y buscando otra pareja, porque no les ha ido bien, porque no se entendieron, porque hubo incompatibilidad de caracteres, porque se perdió la química, en fin, por muchos porqués.

Entonces, se pregunta la misma persona, qué es lo que tengo que no puedo encajar con otro, qué debo hacer y a dónde debo ir. A veces encuentra el a dónde debe ir y qué hacer, pero mucha gente no encuentra la solución y nunca tiene un éxito ni vida agradable en pareja y mucho menos le ha durado la ‘luna de miel’ que ambicionó para sus vidas. ¿Cuántas personas se han quedado en el vacío y la frustración de vivir solas hasta el final de sus vidas o en un aparente compartir por no quedar solas?

Las personas todas, hemos nacido en el seno de una familia o en un medio determinado en el cual vamos adquiriendo experiencias positivas y negativas para la vida. Es muy posible que las negativas participen en la construcción de un carácter con pensamientos y sentimientos confusos que le lleven a manifestar conflictos más fácilmente ante situaciones en las que otras personas sin esas experiencias negativas no lo presentarían.

Esto es lo que hace que al haberse organizado el vínculo de pareja surjan dificultades en el compartir, que se acabe el gusto y la química, el deseo y la atracción que se suponía debía durar mucho. Piense usted por un momento en las vivencias de vida de cada uno con las características de personalidad y el entorno social y familiar en el cual se ha criado y que ahora lo ponen en la mesa para compartir en pareja.

Pensando en los dos

A pesar de que cada miembro de la pareja tenga esa experiencia de vida, es bueno que se dé cuenta de ello y piense que al unirse en vínculo de pareja inicia una etapa de experiencias compartidas en la cual cada quien debe aportar de sí una buena dosis de voluntad para la armonía del compartir en pareja y su vida íntima.

¿Cómo hacer o cómo dimensionar vivencias de acercamiento y compartir, de tal manera que persista la química, la armonía y el deseo por vivir juntos?

Aunque no es fácil, sí es posible hacerlo con fuerte voluntad y decisión. Algunos contenidos fundamentales que facilitan una agradable convivencia son:

1. Estar pendientes de las necesidades y expectativas del otro para acompañarle sinceramente y compartirlas de manera adecuada y oportuna.

2. Estar pendiente de la salud física y emocional del otro, para garantizarnos no solo el que podamos interactuar porque ambos estamos bien, sino además porque esto implica interés en que el otro se sienta bien.

3. Es muy importante darse cuenta y preguntarle qué le gusta al otro en la intimidad y ver si es posible que se pueda desarrollar o se puedan construir espacios para ello. Muy válido es tener presente que no deben violentarse ni menospreciarse las apreciaciones ni los sentimientos que una persona pueda tener ante determinada conducta. Esto puede ayudar para que se dé una adecuada comunicación de acercamiento y entendimiento mejor.

4. Finalmente, el gusto, la química y el sentir el deseo por el otro y con el otro debe ser algo que nunca acabe y que cada día esté en la mente de mejorar en cada uno.

Colaboración de:
Dr. Agustín Herrera De Arcos
Médico sexólogo
www.sexologiaagustinherrera.com

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