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Las fibras de la cotidianidad

Las fibras de la cotidianidad

 Por: Dra. Nora Alba Beltrán Mera. Psiquiatra.

“…Todo lo que de vos quisiera es tan poco en el fondo porque en el fondo es todo…” Cortázar

Convivir o habitar con otra persona en el mismo lugar es complejo, ojala sea nutricio. Cuando la pareja inicia su convivencia todo es novedoso, cargado de optimismo y esperanza en la sorpresa pero también de miedo ante lo desconocido y pesadumbre por lo que se deja.

Este inicio también tiene dificultades propias del encuentro de dos mundos que llevan en su mochila experiencias, expectativas, percepciones y deseos diferentes, pero que han interpretado que son semejantes y a partir de esto todo irá bien. En el camino se encontrarán con diferencias grandes y pequeñas, la forma en que se tramiten definirá la calidad de la relación y el bienestar en la cotidianidad que será pan de todos los días y en manos de cada uno de los integrantes de la pareja estará el ir cambiando el sabor del pan, sin olvidar que el pan es pan que lo extraordinario a lo mejor está en la mirada con que se le contemple.

La convivencia crea intimidad: tejido que fortalece y debilita la relación, tiene fibras de diferente calidad que inician de colores vistosos que dan luz; ocasionalmente se enfrentan a la intemperie tornándose grises que poco a poco generan desencuentros. Entre más fibras tenga el tejido más sostiene a la pareja; su calidad, cantidad y diversidad son fundamentales para permitir que la mezcla de grises sea más llevadera.

Las fibras que favorecen la convivencia son la amistad que genera camaradería y disminuye la crítica; la solidaridad que asegura una mano tendida en momentos difíciles; el buen sentido del humor que tiñe de risas la cotidianidad y puede emerger como salvavidas si hay problemas, permitiendo reinterpretar situaciones; la sexualidad que recrea el encuentro sin palabras, simplemente infinitas sensaciones de placer explotan como un hongo milagroso; la palabra que nos hace y rehace en todos los momentos porque no tiene principio ni fin; el silencio ese esquivo que permite reflexionar, parar y volver a empezar.

Así estas fibras y las que faltan nos hacen recrear y confiar día a día en la pareja.

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