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La pareja frente a nuevas percepciones

La pareja frente a nuevas percepciones

“Ya no es mágico el mundo.  Te han dejado…”:  Borges.

Por: Dra. Nora Alba Beltrán Mera. Psiquiatra.

Cambian los tiempos, cambian las personas con su imaginario de vida, van construyendo otras realidades con la posibilidad de casarse y hacer vida en pareja.  Existe una preocupación latente en la sociedad: los matrimonios no duran, las personas están dispuestas a separarse con más “facilidad”, pero qué creó esta “fragilidad” en la unión matrimonial…

En una  sociedad que por  principio le rinde culto al individualismo, vivir en pareja es complejo pues compartir, comprender, ayudar, proteger, construir intimidad, no son valores muy tenidos en cuenta al educar a los individuos. Además, la sociedad de consumo clama a gritos que el disfrute está en el cambio, en la novedad; las personas con frecuencia se quejan del hartazgo y piensan que la vida es una diversión de tiro largo; no están dispuestas a construir la estabilidad de una relación de pareja que perdura ni a disfrutar de la cotidianidad que solo depara pequeñas sorpresas.

Visto desde otra perspectiva, el feminismo logró cambios sociales significativos en las relaciones de género, las mujeres de antes soportaban más defectos y abusos masculinos, las de ahora no es que hayan roto radicalmente con ello, sobre todo en sociedades tan patriarcales como la nuestra, pero están más dispuestas a hacer valer sus derechos y a pedir cambios para poder continuar con la relación de pareja, han asumido que tienen voz y voto. Para hombres que vienen de hogares en donde sus padres tienen la última palabra esto es motivo de disputa permanente y no están dispuestos a negociar compartir decisiones. Es importante que la  sociedad, con el tema de género  pase la voz: las mujeres buscan realizaciones personales y están dispuestas a lucharlas.

Si la pareja busca trascender aunque los caminos que cada uno pretenda recorrer sean divergentes, la construcción de puentes sólidos facilitará el encuentro, atornillarlos con flexibilidad y respeto ayudará a que el nuevo mapa generado por la presencia de un yo, un tú que construyen una tercera realidad diferente en forma y fondo sea armonioso, uno más uno: tres… el tercero no es el hijo, es la pareja.

 

 

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